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03 noviembre 2013

César Vásquez: Identidad y Construccionismo social

Ha finalizado recientemente la tercera convocatoria del "Itinerario en Bases del Construccionismo social" ofrecido por Umans en red. Uno de los participantes en la misma, el psicólogo peruano César Vásquez Olcese, nos presenta en el vídeo que enlazamos su propuesta de taller sobre "Identidad y Construccionismo social". Por su gran interés recomendamos su visionado.

En la presentación textual del taller César dice que: "Con este texto pretendemos invitar a una revisión crítica de la noción de identidad personal, desde un punto de vista socioconstruccionista. Se busca repensar conceptos tradicionales en la psicología, tales como personalidad, naturaleza humana, yo, self, etc. Todos ellos hacen referencia, en mayor o menor medida, a una esencia interna en el ser humano, a algo que le es propio, y que está con él independientemente del contexto o la situación."

27 junio 2011

Género, sexualidad y otros misterios del universo...

(Foto: producción propia. Deriva urbana en Palma de Mallorca, junio 2010)

¿Sentimos de manera diferente en función de nuestra identidad sexual? ¿El género condiciona nuestras emociones? ¿Condiciona nuestro comportamiento sexual? ¿De qué manera?

Desde una perspectiva cognitiva del desarrollo humano el género se aprende, no se hereda (Lipsitz Bem, 1981). Es posible que en la actualidad tendamos a una androginia que nos permite superar las clásicas características sexuadas y forzadas por los dicotómicos conceptos hombre/mujer. El género sería un esquema mental. Dicho esquema es cambiante en el tiempo y sus manifestaciones y prácticas sociales no son las mismas en nuestras culturas ahora que cien años atrás (Foucault, 1984).

Parece, sin embargo, que aquello más íntimo de nuestra identidad ha cambiado poco: la sexualidad. Las prácticas sexuales pocas veces salen a la luz y los discursos cotidianos giran en torno a la defensa de los roles de actividad del macho y de sumisión de la hembra. El género  sí parece condicionar nuestras emociones y sentimientos, y nuestro comportamiento sexual. Por ahora. Pero las cosas están cambiando...

¿De qué manera?
 
Muchas/os/xs siguen aceptando que la biología es la madre de todos nuestros comportamientos, que la reproducción es la finalidad última de nuestra vida y que el placer es un medio para facilitar la reproducción y la estabilidad de la pareja/familia nuclear;  no un fin en sí mismo.

Afortunadamente surgen voces discordantes que nos abren nuevas posibilidades de relación y disfrute. Desde propuestas relacionadas con la androginia (Lipsitz Bem, 1981) a la del cyborg de Donna J. Haraway (1991) se nos replantea cuales son nuestros roles sexuales y cuales pueden llegar a ser. Más allá incluso de la biología, la naturaleza y la construcción sexual, las teorías queer (Preciado, 2002) proponen la desnaturalización de la sujeción de los cuerpos a la tiranía de la sexualidad reproductiva y/o a la búsqueda del placer por el orgasmo puro y duro. El sexo y la sexualidad deberían, entonces, salir del espacio íntimo de las emociones, los sentimientos y los comportamientos ocultos en la cama para convertirse en “tecnologías socio-políticas”.

Estas propuestas son, sin duda, arriesgadas, pero permiten abrir nuevas posibilidades de explorarnos a nosotras/os/xs mismas/os/xs y a las/os/xs demás, admitiendo que las emociones y los sentimientos no tienen por qué ser algo oculto y predeterminado por nuestros genitales y hormonas, sino público, político, relacional y subversivo.

¿Nos atrevemos a explorar? No hace falta hacerlo ya aquí, públicamente, eh? Empecemos, si queremos, por nuestro propio cuerpo. También con el de nuestra pareja. Superemos los dualismos y dicotomías. Olvidemos nuestra condición de hombreposeedordeunpene y de mujerdueñadeunavagina. Olvidemos la biología, la reproducción y el orgasmo como dispositivo de dominación y exploremos...

“En el esfuerzo político y epistemológico para sacar a las mujeres de categoría naturaleza y colocarlas en la cultura como objetos sociales construidos y que se autoconstruyen dentro de la historia, el concepto de género ha tendido a pemanecere en cuarentena para protegerse de las infecciones del sexo biológico. En consecuencia, las actuales construcciones de lo que pasa por sexo o por mujer han resultado muy difíciles de teorizar” (Haraway, 1991, pág. 227)
       
Referencias:

Foucault, Michel (1984) Historia de la sexualidad. Buenos Aires: Siglo XXI Editores.
Haraway, Donna J. (1991) Ciencia, cyborgs y mujeres. La reinvención de la naturaleza. València: Ediciones Cátedra.
Lipsitz Bem, Sandra (1981) Gender Schema Theory: A Cognitive Account of Sex Typing. Psychological Review, 88 (4), 354-364.
Preciado, Beatriz (2002) Manifiesto contra-sexual. Prácticas subversivas de identidad sexual. Madrid: Opera Prima.

12 junio 2011

Sujeto Narrador y Sujeto Narrado


 

Una pequeña y modesta reflexión…

Diría que en una narrativa se presentan distintos tipos de sujetos: un tipo lo llamamos narrador(a), a otro lo llamamos interlocutores, o quizá espectadores, y finalmente a otro más lo llamamos l@s personajes. Tod@s somos sujetos en relación a las narrativas. Me parece que podemos simplificar esto en dos conceptos: sujeto narrador y sujeto narrado. No pretendo con esto hacer una invitación de autoayuda (tampoco tengo un problema directo con ese tipo de discursos); no estoy diciendo: “¡Amig@, deje de ser un narrado y comience a ser TODO UN NARRADOR!”. Se trata del hecho que nuestra identidad vive en el constante intercambio entre ambos papeles; creamos las narrativas tanto como las narrativas nos crean a nosotr@s. Es tan simple como que estamos realizando una acción cuando compartimos una pequeña anécdota , y en ese sentido, estamos siendo, existiendo, demostrándonos, o simplemente performando. Y a la vez, la narrativa misma habla de nosotr@s, de quiénes somos, de lo que hacemos y cómo participamos en el desarrollo de nuestras tramas llamadas “la vida”.

Eso por un lado. Por el otro, tod@s nuestros rituales sociales nos ayudan a darle sentido a los distintos fenómenos que se nos presentan; en parte para hacerlos cotidianos, así nuestra vida, y la misma vida de una sociedad, podrá continuar. Aunque no pretendo redactar una cita, estas últimas palabras me recuerdan a “Actos de Significado” de Bruner y “La Construcción Social de la Realidad” de Berger y Luckman. Bruner presentaba un ejemplo de esto en una oficina de correos, pero ya no la recuerdo muy bien, y Berger y Luckman nos explicaban por ejemplo como una sociedad entera no se derrumba cuando sus miembros tienen que lidiar con la muerte.

Las narrativas forman parte de nuestros rituales. Alguna vez me pregunté cómo podría comprender a la muerte desde un enfoque como el socioconstruccionismo. Así fue como se me ocurrieron los conceptos de sujeto narrador y sujeto narrado. Tal vez si alguien me preguntara si hay vida después de la muerte diría que sí; de todo eso se trata el primer párrafo de este escrito. Para mí la muerte entonces sería un paso, o un viaje, del sujeto narrador al sujeto narrado. Siguen interactuando con nosotr@s dentro de nuestras narrativas; no creo que se deja de ser por morir. Entre otras ridiculeces de nuestro lenguaje, siempre me he preguntado por qué estamos “obligados” a emplear sólo verbos en tiempo pasado al referirnos a una persona difunta. Tal vez la parte injusta es que ya no protestan frente a cómo una narrativa particular l@s moldea. Si es de mala educación hablar a espaldas de una persona (más allá de lo que se dice), entonces nos es inevitable ser unos groseros completos cuando hablamos de nuestr@s difunt@s. A veces me pregunto si algo similar sucede con sujetos importantes como Dios, que nos la pasamos hablando sobre él (o ella) sin lograr escuchar su opinión directa sobre todo eso que decimos. ¿Qué habrá que hacer en esas situaciones?

En todo caso, eso es lo que por ahora pienso de nosotr@s: los sujetos narradores y narrados ; )

 

Gracias por leerme.

Sastrería

08 agosto 2010

¿Personalidad???

(David Hume)

"- Espero que Hume no pretenda negar que yo soy yo. En ese caso se convierte en un mero charlatán.

- Sofía, hay una sola cosa que quiero que aprendas mediante este curso de filosofía, y es que no debes precipitarte en sacar conclusiones.

- Sigue.

- No, tú misma puedes emplear el método de Hume para analizar lo que consideras tu 'yo'.

- Entonces debo, ante todo, preguntarme si la idea del 'yo' es una idea simple o compuesta.

- ¿Y a qué respuesta llegas?

- Tengo que admitir que me siento bastante 'compuesta'. Por ejemplo, tengo muy mal genio. Y a veces me resulta difícil decidirme por algo. Además puede gustarme o disgustarme una misma persona.

- Entonces el concepto 'yo' es una 'idea compuesta'.

- Vale. Ahora he de preguntarme si tengo una 'impresión compuesta' correspondiente a mi propio 'yo'. La tendré. Supongo que la tengo constantemente.

- ¿Hay algo que te hace dudar sobre este aspecto?

- Voy cambiando constantemente. No soy la misma hoy que cuando tenía cuatro años. Tanto mi humor como mi juicio sobre mí misma cambian de minuto en minuto. De vez en cuando ocurre que me siento como una 'nueva persona'.

- De modo que esa sensación de tener un núcleo inalterable de personalidad es falsa. La idea del 'yo' es en realidad una larga cadena de impresiones simples que nunca has percibido simultáneamente. No es más que 'un manojo o un montón de juicios diferentes que se suceden el uno al otro con una rapidez increible, y que están constantemente en cambio y movimiento', dice Hume. La conciencia es 'una especie de teatro donde aparecen los distintos juicios sucediéndose los unos a los otros; pasan, vuelven, se marchan y se mezclan en una infinidad de posturas y situaciones'. Lo que quiere decir Hume es que no tenemos ninguna 'personalidad' que esté detrás o debajo de tales juicios y estados de ánimo que van y vienen. Pasa como con las imágenes sobre la pantalla de cine. Como cambian tan deprisa, no notamos que la película está 'compuesta por imágenes simples'. Pero en realidad las 'imágenes' no están conectadas la una con la otra. La película es realmente una suma de momentos.

- Creo que me resigno.

- ¿Significa eso que renuncias a la idea de tener un núcleo de personalidad inalterable?

- Supongo que sí.

- Hace un momentito pensabas otra cosa. Debo añadir que el análisis de Hume de la conciencia humana y su negación de admitir que los hombres tengan un núcleo de personalidad inalterable, fue introducido casi 2.500 años antes en un lugar del planeta muy lejano.

- ¿Por quién?

- Por Buda. Casi resulta escalofriante ver lo parecidas que son las formulaciones de los dos. Buda consideró la vida humana como una línea ininterrumpida de procesos mentales y físicos que cambian a cada momento. El bebé no es igual que el adulto, y yo no soy igual que ayer. De nada puedo decir 'esto es mío', dijo Buda, y de nada puedo decir 'esto soy yo'. No existe, pues, ningún núcleo inalterable de personalidad."

(Gaarder, Jostein, 1991, El mundo de Sofía. Novela sobre la historia de la filosofía. Madrid: Siruela. Págs. 328 y 329.)

(Buda)

07 febrero 2010

Emociones, tecnologías y Construccionismo social

(Foto: producción propia)


Como estoy un poco cansado y no estoy demasiado productivo, me permito reproducir la parte final del artículo "Emociones Tecnológicas. Dinámicas de Consumo Afectivo de las Tecnologías de la Relación", publicado en la revista Teknokultura que dirige nada más y nada menos que Heidi J. Figueroa Sarriera. El artículo lo firman -nada más y nada menos también- Montse Torné, Adriana Gil, nuestra genial colega Sara Olivé y -humildemente- yo mismo; aunque hice poquito más que dar ideas y marcheta y pasármelo muy bien y solidificar una enorme amistad con Montse, Adriana y Sara.

El artículo trata de emociones, consumo y también de Construccionismo social, asunto que ha vuelto a primera línea de este blog gracias a la inestimable colaboración de Blanca, Maro, Tina y Gerardo.

Porfi, si os apetece, criticad el artículo. Criticadnos muuuuuuucho, que pa eso estamos!!! ;-))))
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Los resultados muestran una visión social construida de las emociones como producciones lingüísticas que se articulan y emergen en un contexto interaccional. Con la introducción de metáforas emocionales subjetivas e intersubjetivas, se ofrece un contrapunto a las metáforas dominantes que hablan de ellas como hechos que existen dentro del individuo incluso antes de su producción lingüística. Este discurso no ignora ni lo cotidiano, ni las nuevas concepciones sobre el espacio (público e interactivo) que conjugan lo local y lo global, pero no se hace eco de las nuevas categorías emergentes en las TR, en continuum entre lo presencial y lo virtual. Este estudio quiere hacerse eco de estas nuevas categorías emocionales sin status reconocido dentro de las clasificaciones clásicas sobre las emociones.

Consideramos que los jóvenes realizan acciones a través del lenguaje como práctica social y vemos como las emociones cambian de sentido según el significado otorgado dentro del contexto de interacción. Así, en la categoría ‘juegos’, se reinterpretan los símbolos compartidos y se confieren otros significados, creando sus propias normas y valores. Un entrevistado dice que ya lo sabe y lo tiene todo y que lo que hace es “encontrar errores en los sistemas para que se traben o algo así” o que “lo máximo no es jugar por jugar, sino jugar con otros”, donde este ‘máximo’ nos sugiere el carácter socialmente construido y negociado de la emoción. Esta capacidad para transformar críticamente la realidad, posibilita que surjan emociones que aún notienen nombre, a partir de las construcciones narraciones del yo con la totalidad de las categorías.

Con las ‘cadenas’ sabemos si eres sexy o te divierte pasar y compartir informaciones, causas y proyectos. La articulación y negociación de posiciones en estos espacios de relación, abre un mundo de posibilidades identitarias que se rige por normas y reglas propias y nos permite saber no sólo qué sentimos sino qué somos a través de nuestras posesiones: nuestra ropa, nuestra música, nuestras amistades, nuestra pareja, nuestro coche, nuestra clase, etcétera (Gil y Feliu, 2004, p. 8). Las ‘bromas’ y ‘juegos’, más allá del bromear con y jugar con los amigos, entretejen la relación a partir de distintas posiciones que van articulándose en estos espacios de relación, donde las emociones cristalizan tomando forma.

Los agentes sociales de la comunicación no son, pues, “operadores vacíos” que codifican y decodifican, sino sujetos comunicativos competentes que narran lo que hacen en la interacción através de metáforas emocionales. Las emociones no están dentro de las personas sino que surgen en la relación, al bromear con su amigo o su ligue surge la alegría, pero bromear con el enemigo puede cristalizar en odio. Lejos de crear una sola realidad social, los jóvenes son capaces de crear múltiples realidades significativas desde el presente, donde las emociones no son esenciales sino que se entretejen y cristalizan en la interacción desde los distintos espacios (fuera de las personas) con los objetos, en un proceso creativo y (re)creativo en espiral donde se amplían los espacios narrativos del yo en un proceso de posicionamiento, fuera de las fronteras convencionales que encuentran en entornos escolares o familiares. En la interacción con el entorno que crean los espacios de relación tecnológicos, emergen nuevas maneras de construir la identidad a través de las distintas articulaciones metafóricoemocionales.

Estas metáforas no existen en y por sí mismas, sino a través de las producciones discursivas. En este punto, no podemos ignorar el papel que desempeñan los medios de comunicación en la difusión de estereotipos asociados al uso de la tecnología, en un claro intento de dominar al individuo a partir de la creación de la emoción que mejor actúa como mecanismo de control social: el miedo. Esta actitud criminalizadora se ha convertido en una práctica continuada para demonizar aquellos usos que se escapan al control. Se crea el miedo en el adulto y así se estigmatiza el uso de las nuevas tecnologías en los adolescentes (Feliu, J., 2006. p. 103). No es momento de olvidar que estos discursos dominantes, preñados de contenido ideológico, ven al joven como una víctima pasiva de estas tecnologías y lo sitúan bajo la amenaza de volverse adicto sin apenas darse cuenta, haciéndolos presumiblemente vulnerable a su efecto.

El cuerpo pasaría a ser el contenedor de sus emociones y se legitimaría el despliegue de diversos dispositivos y tecnologías para controlarlas, desde el rumor que impera acerca de los jóvenes y las TIC, en el que resuenan cosas como “adicción, soledad, aislamiento, violencia, pornografía, pirateo, pérdida de tiempo, pasividad…” (Gil y Feliu, 2006. p. 24).

El hilo conductor de nuestra perspectiva de análisis sobre el uso y consumo de las TR por parte de los adolescentes, presenta diferencias respecto a este discurso. Lejos de considerar que dentro de las tecnologías aparece el “jugar por jugar”, “buscar por buscar” y “conectarse por conectarse” para huir de la angustia del acoso de las tecnologías asociada a una pretendida dificultad para el contacto emocional, afirmamos el papel facilitador de la interacción social en el desarrollo de los jóvenes y adolescentes a través de las relaciones afectivas y de transmisión de conocimientos que se establecen en la tecnologías de relación.

Entendemos que las relaciones on-line y of-line se afianzan mutuamente en un feedback constante donde los jóvenes se articulan en tiempos y espacios virtuales y reales a través de las emociones metaforizadas, en este continuum “sin costuras”. Poner voz a esta silenciada y desvirtuada realidad de las TR, a través del reconocimiento de las metáforas emocionales que emergen, ha sido el principal objetivo de nuestra investigación.

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¡Saludos!!!

Josep

16 enero 2010

Androides eléctricos

(Philip K. Dick. Fuente de la imagen: Wikipedia)

Gerardo! Gracias por tu información sobre LibraryThing. En cuanto pueda me doy de alta. Es ¿curioso? que compartamos bastantes preferencias literarias ;-). Y gracias también por enlazar una de mis novelas favoritas, "¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?" de Philip K. Dick. Hace poco que la he releido. Me gusta. Aunque reconozco que la peli ("Blade Runner") y su guión me encantan!!! Encantar es un poquito más que gustar, por explicarme. Enlazo a una serie de entradas que hice hace ya un tiempo sobre la película:

Blade Runner. Hacia el fin de la seducción (I)
Blade Runner. Hacia el fin de la seducción (II; III)
Blade Runner. Hacia el fin de la seducción (IV; V)
Blade Runner. Hacia el fin de la seducción (VI)
Blade Runner. Hacia el fin de la seducción (y VII)

De la página 311 del libro:

"Las cosas eléctricas también tienen su vida, por pequeña que esta sea"

¡Saludetes!!!

Josep

12 mayo 2009

Construccionismo social. II, Anti-invidualismo

Pablo Picasso. Las Señoritas de Avignon. 1907. Museo de Arte Moderno (MOMA). Nueva York

Eo!

Siguiendo con mis propuestas de reflexión sobre los puntos de vista construccionistas de eso psicológico que somos las y los humanas/os hoy lo hago sobre el famoso individualismo.

Por si a alguien le suena mal quiero decir que el poner la palabra "anti" delante de los conceptos cuya deconstrucción propongo significa que sí, que el Construccionismo no es una corriente sólo teórica. Ser "anti"-algo significa acción. Signfica actuar contra algo. En este caso contra el mito del individualismo.

Anti-individualismo.- El centro de interés del psicólogo socioconstruccionista se traslada del individuo a los procesos de interacción social.

No somos individuos. No somos entes aislados del entorno. Supongo que esto es poco discutible. Pero ¿cuál es el grado de discusión, de relativización del término "individuo"?

Si contemplamos un poco la evolución histórica del concepto resulta que no aparece hasta la Ilustración -el individuo racional cognosciente y descubridor de la realidad física de sí mismo y de su entorno; la ciencia empírica-; se refuerza durante el Romanticismo -el ser individual sufriente por ser poseedor de un destino trascendente que supera la realidad que le envuelve- y se absolutiza en la Modernidad -la ciencia teórica, empírica, el psicoanálisis, el positivismo, el capitalismo-.

La Postmodernidad -tan criticada y tan divertida!- nos resitúa ante nosotras y nosotros mismos. Ya no somos individuos. Somos seres relacionales. Somos imposibles sin la poliglosia (y la heteroglosia -Bakhtin; escribo desde la cama. Mañana daré algunas referencias. Perdón-), sin el carnaval dialógico. No nos podemos pensar a nosotras/os mismos sin las y los demás. Todo lo que somos lo somos en tanto que nos relacionamos, que hablamos.

Pensarnos así cambia totalmente la òptica, el punto de vista del análisis de eso tan puñetero que tiene que ver con qué somos las personas. Ya no importan los insights o el autoconocimiento. El crecimiento personal o el aprendizaje cambia su sentido. Somos en relación. Aprendemos y nos desarrollamos en común, en colectividad.

No somos pensables -sea pensar lo que sea- como entes autónomos, ajenos a lo social, histórico y contingente.

Somos discutibles como procesos sociolingüísticos. Somos narraciones. Y las narraciones nunca pueden ser algo personal; se producen en el enclave del dialogismo. Somos procesos. Personas en proceso... relacional.

¡Continuaremos!!!

Josep

24 abril 2009

Construccionismo social. I, Anti-esencialismo

Wassily Kandinsky .Yellow, Red, Blue. 1925. Centre Georges Pompidou. París

¡Hola!!!

En octubre de 2006 (juer, como pasa el tiempo) recién inaugurado este blog, inserté una entrada titulada ¿Qué es el Socioconstruccionismo?. En la misma proponía algunos puntos básicos de esta orientación de la Psicología. Os invito a que reflexionemos juntas/os sobre cada uno de ellos.

Anti-esencialismo.- Los seres humanos no disponemos de ningún tipo de esencia "interior" que nos haga pensar como pensamos ni actuar como actuamos (Burr, 1995).

¿Hay algo que nos haga ser como somos? ¿La biología? ¿La naturaleza? ¿Dios? ¿El destino? Dejando de lado las absolutamente respetables creencias personales, ¿hay algo que determine nuestro ser previo a la existencia de nuestro propio ser? ¿Hay una Ontología del ser?

Parece que dentro de la absolutamente respetable ciencia positivista sí que hay algo que determina nuestro ser: los genes. Esa ciencia tan de moda, la Genética, parece encontrar cada día más causas y explicaciones para ser como somos, como pensamos, como hacemos. Los medios de información generalistas lanzan constantemente titulares sensacionalistas anunciando el descubrimiento del gen de la homosexualidad, del alcoholismo, de la depresión, de la felicidad. Luego, si accedemos a las investigaciones académicas en curso -las que no son sensacionalistas pero tampoco nunca inocentes- vemos que cojean en más de un sentido. Y una de las razones de que cojeen es que los genes no existen. Son, como reconoció hace algún tiempo mi amigo el biólogo Jordi Domènech, un modelo explicativo bastante útil para la Biología. Pero no son reales en sí. Basar nuestra esencia en un modelo teórico, por más útil y lúcido que sea, me parece bastante poco esencial. Que tiene poco peso, vaya. Poca credibilidad.

La esencia de la libertad es el no-determinismo, el anti-esencialismo. Ser dueños de nuestro curso de acción vital es no depender de lo que está escrito sobre nosotras y nosotros mismos antes de que tomemos conciencia de que podemos dirigir esa acción hacia donde queramos. Sé que la libertad absoluta no existe. Sé que hay factores que influyen en nuestras decisiones. Y que muchos de esos factores escapan a nuestro control. Pero esos factores no están dentro nuestro. Desde luego no son los genes.

En la afirmación de anti-esencialismo hago referencia a esos factores de nuestro "interior". Pero la pregunta, además, es ¿puede ser que la esencia esté en el "exterior" -en lo social- y lo social llegue a determinarnos de tal manera que tampoco haya posiblidad de libertad por motivo de esa determinación, de esa esencia exterior? ¿O quizá no vale la pena preocuparnos tanto por la libertad, que cada una/o piense lo que quiera (por supuesto) y haga lo que pueda?

¡Saludos!!!

Josep

Referencias:

Burr, Vivien (1995) Introducció al Construccionisme social. Barcelona: Edicions de la UOC.

09 abril 2009

Homofobia (2)

PUBLICO.es - Domingo 05 de abril de 2009:

La Confederación Española COLEGAS de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales trasladará a la Fiscalía General del Estado (FGE) las declaraciones públicas de una profesora de Bioética de la Universidad Católica de Murcia (UCAM) en las que defiende que la homosexualidad es una enfermedad.

En un comunicado, COLEGAS se refiere a una conferencia dada por Gloria Tomás y Garrido (UCAM) el pasado 31 en el Paraninfo de la Universidad de Alicante, con motivo del V Curso de Ciencia y Sociedad, organizada por la Oficina Verde de la institución docente alicantina. Continuar...

DIARIO CRITICO CV /PANORAMA-ACTUAL - Lunes 06 de abril de 2009 a las 17:48 h.:

La profesora de Bioética de la Universidad Católica de Murcia (UCAM), Gloria María Tomás y Garrido, afirmó este lunes, en una nota aclaratoria remitida a través de esta institución docente, que "desde la fe católica acojo a los homosexuales con respeto y delicadeza", aunque tachó los actos de éstos de "intrínsecamente desordenados, en tanto contrarios a la ley natural -fundamento de la dignidad humana- y que no proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual y cierran la sexualidad al don de la vida". Continuar...

LEVANTE-EMV.com - Lunes 06 de abril de 2009:

El rector de la Universidad de Alicante, Ignacio Jiménez Raneda, rechazó ayer las tesis sobre la homosexualidad que la profesora del departamento de Bioética de la Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM) expuso el pasado martes en un ciclo de conferencias de la UA. Raneda afirmó que «en ningún momento» pueden interpretarse «las ideas de la profesora como propias de la UA», aunque no entró en calificaciones sobre el contenido de la ponencia que define la homosexualidad como «una enfermedad que tiene cura» porque, para Raneda, «hay planteamientos que se descalifican solos». No obstante, el rector consideró su participación en el ciclo como «positiva» en el sentido de que «es bueno que los alumnos puedan formar su propia opinión» escuchando tesis «contrapuestas y diversos puntos de vista» sobre temas sobre los que existe «gran discrepancia». Continuar...

Más "opiniones científicas" sobre la homosexualidad...



Saludos,

Josep

05 abril 2009

Homofobia

¡Hola!!!

Ainsssssssssssssss, lo que hay que ver/oir... ¡En fin!

Ya me diréis qué os parece...



¡Saludos!

Josep

20 febrero 2009

¿Identidad de género o identidad sexual?


Tradicionalmente han sido los genitales los que han determinado nuestra identidad. De manera que el sexo, ha sido la variable biológica que nos ha definido como hombres o como mujeres.
Esto significa que a las personas que nacen con genitales femeninos se les clasifica como Mujeres, y a las personas que nacen con genitales masculinos se les asigna el sexo Varón.
Esta asignación, realizada desde la medicina por parte de profesionales médicos es la que va a figurar en nuestra partida de nacimiento y en nuestro Documento Nacional de Identidad.
Sin embargo, es una clasificación que comenzó a presentar ciertos problemas, porque normalmente tenemos genitales masculinos y nos percibimos a nosotros mismos como hombres o tenemos genitales femeninos y nos percibimos a nosotros mismos como mujeres, pero no siempre esto es así. Como ocurre en el caso de la transexualidad. Los transexuales son personas que han nacido hombres pero se sienten mujeres, o a la inversa.
Gracias a este tipo de casos, surgió el concepto de género, ya que en 1964, un psiquiatra llamado Stoller acuñó el término, al encontrarse con pacientes que eran hombres pero que decían sentirse mujeres.
De esta forma, el género quedó definido como la variable psicológica que nos define como hombres o mujeres. Y la transexualidad sería explicada como aquellos casos en los que la variable biológica (sexo) y la variable psicológica (género) no coinciden. Es decir, existe una discrepancia entre la categoría asignada en el nacimiento y la posterior percepción psicológica del individuo.
Llegamos con esto al siguiente par de opuestos, que definirían nuestra identidad:
Variable sexo: la biológica, que viene determinada por la naturaleza.
Variable género: psicológica, determinada por nuestra subjetividad.
A partir de aquí, es cuando surge el debate. ¿Qué nos determina como hombres o mujeres? ¿Los genitales con los que hemos nacido? ¿O nuestra percepción psicológica?
Es decir, ¿apostamos por la identidad de género o la identidad sexual?

En la actualidad, no hay consenso dentro de la psicología para esgrimir que variable nos conforma como hombres o mujeres.
Para los psicólogos que defienden que nuestra identidad viene determinada por la variable biológica, la identidad entendida como coherente sería la identidad sexual. La persona trans, deberá pues, alterar sus sentimientos y sus subjetividad, con el fin de adecuarlos al cuerpo que le ha tocado.
Si se concibe la identidad de género como coherente y se asume que la percepción psicológica del individuo es la que nos configura como H/M, la solución para el transexual es adoptar cambio de sexo y de apariencia corporal para adecuar su cuerpo a su subjetividad.
Desde el construccionismo social se otorgaría el peso a la socialización y se entendería que esta nos condiciona en nuestro configuración como H/M. Se defendería desde esta orientación que uno no nace H ni M (de hecho cuando nacemos ni siquiera tenemos consciencia de ser una cosa u otra) sino que uno se configura como H/M a través de un proceso de socialización. Entendiendo, que el género, no es algo que se haga en el vacio ni en soledad, sino que se forja en un sistema de relaciones sociales.
Yo me siento mujer en contraposición a los demás, a los otros, al otro género, que es el de los hombres. Y soy mujer porque así me los han hecho saber y me han socializado como tal.

Siguiendo a Judith Butler podríamos decir que somos cuerpos que nos ponen en relación con otros. El propio cuerpo nos delimita, límita y define nuestro yo frente a otros, frente a los demás, frente a lo que no somos. Pero a su vez, la propia corporeidad, nos hace visibles, y nos "obliga" a relacionarnos con otros।


El propio cuerpo define nuestra autonomía, y paradójicamente, nos convierte en un yo relacional. Desde el nacimiento, son otros los que nos definen, ya no solo como cuerpo, sino también como personas. Y es especialmente relevante, la primera y primordial clasificación que recibe nuestro cuerpo al nacer: se nos clasifica como hombres o como mujeres, y esta asignación, va a ser determinante. Primero, porque vamos a ser socializados de manera diferente, según el género que se nos haya asignado, y segundo, porque está clasificación va a tener repercusiones en las posteriores relaciones sociales e interpersonales que mantengamos a lo largo de la vida.

Bibliografía
• Gil Rodríguez, Eva Patricia (2002). ¿Por qué lo llaman género cuando quieren decir sexo?: Una aproximación a la teoría de la performatividad de Judith Butler. Athenea Digital, 2. Disponible en http://blues.uab.es/athenea/num2/Gil.pdf
• Íñiguez, Lupicinio (2005). Nuevos debates, nuevas ideas y nuevas prácticas en la psicología social en la era ‘post-construccionista’. Athenea Digital, 8. Disponible en http://antalya.uab.es/athenea/num8/siniguez.pdf
• Romano, Patricia (1999). Judith Butler y la formación melancólica del sujeto. Economía, Sociedad y Territorio, 5, 313-327.

01 noviembre 2008

Una investigación sobre cuestiones de sexo/género

(Foto: producción propia)

Os dejo un fragmento de una conversación a través de correo electrónico que constituyó la base de una investigación que realicé hace tiempo sobre el tópico referenciado en el título de la entrada. ¡Que aproveche!!!

Josep

"Hola Jose

Sin duda tema apasionante este de las relaciones humanas, más aún si existe la variante lucha de sexos. Mi opinión respecto al tema “…Digamos que el hombre está obligado a llevar la iniciativa y, además, a vencer en la "batalla". Y la mujer es la "vencida" y la que termina por ofrecerse al macho dominante…” es la siguiente:

Por mucho que intentemos adornarlo, somos animales y como tales contamos con impulsos, instintos, comportamientos primarios y demás aderezos. Para matizarlos un poco contamos con el sentido común o el razonamiento y fíjate que escribo “matizarlos” porque sinceramente pienso que no se puede ir contra natura, me explico: el hombre como tal es cazador, es cabeza de familia, es dominante y fuerte. La mujer es práctica, es pensante, menos impulsiva y además madre. Eso es así genéticamente, no se puede cambiar por mucho que nos empeñemos en modernizarnos, evolucionar, marcar tendencias, tratar de clasificar, estudiar y teorizar. Nuestro principal problema creo que reside en primer lugar en negar el hecho de estas características innatas en nosotros y en segundo lugar ese erre que erre absurdo con que hombres y mujeres somos iguales….no somos iguales ni lo vamos a ser nunca, el hombre es impulso, la mujer es freno, somos complementarios. Obviamente hay gente que asume roles contrarios a su genética, es decir, hay mujeres en exceso cazadoras y hay hombres en exceso maternales…pero no es lo lógico. A las mujeres nos gusta el romanticismo, que nos seduzcan, que nos cuiden y quieran….nos gusta a todas aunque muchas lo oculten vete tú a saber por qué….pero cuando alguna chica niega esas necesidades no me lo creo ni de lejos. Lo mismo pasa con los hombres, les gusta seducir, sentirse fuertes, triunfadores….tampoco les creo cuando algunos me dicen que no les gustaría a priori contar con un harén, lo que sí es cierto es que hay muchos que también son cariñosos y románticos y buscan como ideal la pareja para tener estabilidad, pero hasta que eso llega, ahí esta el concepto de harén….y es natural, han sido diseñados para fecundar a muchas mujeres, la especie no puede permitirse entrar en pérdidas de producción los 9 meses que dura un embarazo, un hombre no puede permanecer, por especie, inactivo durante tanto tiempo, es así de simple. Por supuesto los sentimientos y necesidades vitales matizan todos esos ingredientes, pero insisto, los matizan, nada más."

09 octubre 2008

De la Sociedad del Riesgo a la Sociedad del Terror


"¿Qué tiene que ver esta nueva situación socio-económica del mundo con vuestra especialidad? ¿Los de a pié, debemos razonar? ¿o, simplemente, no pensar y dejar que lo hagan y ejerzan los de siempre?" (Valentín, 05/10/2008)

Las preguntas de Valentín me han traído a la memoria un artículo con el mismo título de la entrada, que escribí hace algunos años (2003) y que tenía archivado y medio olvidado por ahí sin publicar. Quizá sea ahora el momento de retocar alguna cosa e intentar su publicación. En el artículo reflexiono desde el concepto de la Sociedad del Riesgo de Ulrich Beck proponiendo que ya hace años vivimos en la Sociedad del Terror. Os envío algunos párrafos.

No pretendo dar respuesta a las preguntas planteadas por nuestro colega. Simplemente lanzar alguna que otra idea y propuesta de reflexión. Y generar más dudas. Espero que os sea de utilidad para la que nos está cayendo!!! Y espero que el debate no finalice aquí. Empiezo por la Conclusión:

"El panorama pinta oscuro, como es (e)vidente. Ni siquiera alguna pincelada irónica es capaz de motivarme una sonrisa al repasar todo lo anterior. Lo apasionante de la reflexión política -mediada, sin duda por un enfoque psicosocial en mi caso- es que permite la reflexión y crítica sobre la cotidianeidad, sobre la imbecilidad de las instituciones, algunas aún, nacionales. "La junta Electoral Central ha prohibido que durante las próximas elecciones del día 25 se coloquen carteles o que los interventores lleven pins o adhesivos con el lema "No a la guerra", por considerarlo de carácter político." (Hoy mismo, a las 14:45 en los Informativos de Tele-5 Televisión). Definitivamente, lo grotesco se ha apoderado de lo político. Al fin, los homo grotescus se han convertido en homo politicus profesionabilis - ridículos, extravagantes, irregulares, groseros, de mal gusto-."

(...)

"La sociedad del riesgo global se ha convertido en un Gran Casino, con una diferencia: en el juego de la globalidad no hay banca (siguiendo al sociólogo Richard Sennett, 1998); el que gana, lo gana todo. Así, la sociedad de clases tradicional (basada en le reparto de bienes y escaseces) se convierte en una nueva sociedad de reparto del riesgo con la aparición bio/social de tres subespecies (hay más, las veremos dentro de poco): el homo gannandis; el grotescus y el radiactivus. Unos pocos (cada vez menos) comen mucho (cada vez más); muchos nos comemos sus migajas; y aún hay quien se come las migajas de nuestras migajas. La globalización -el volcán civilizatorio (Beck, 1986)- descrito nos jode en el reparto de los recursos y en el reparto de los riesgos. No más ni menos que antes de la globalización. Pero ahora sin límites. No hay límites en la sociedad del riesgo/terror. Antes el límite era el Estado/Nación. Ahora vemos cómo este queda diluido en el éter de la supranacionalización mundial y bajo los dictados de la multinacionalidad económica. Resultado objetivo: jodidos y aterrorizados."

(...)

"La situación amenaza con convertirse en algo grotesco: el ámbito de lo no político empieza a ejercer la función de guía de la política. La política se convierte en una agencia, públicamente financiada, para los aspectos positivos de un desarrollo que ella misma desconoce y en el que no puede influir." (Beck, 1986: 278).

Voy a ser -lo soy- algo ácrata en mi análisis político de la globalización. Si Beck está, de alguna manera, minimizando los efectos de la política, tal como la conocemos hasta ahora, sobre la era de la globalización, yo me atrevo a decir en voz alta que no sirve para nada. ¡Cuidado! No sirve para nada la política en sus formas institucionales nacionales o transnacionales que conocemos hasta ahora: desde la más pura democracia nórdica, hasta el comunismo castrista o el más extremista régimen islámico. Para nada. Con esta afirmación estoy reclamando un cambio absoluto, en principio, de las ideas políticas; estoy reclamando la destrucción de los manuales de politicología que, en su academicidad, ya no sirven para nada. La globalización se construye en base a una invisibilidad mentirosa. Los homo jodiddus podemos aceptarlo todo, podemos adaptarnos a todo, menos a la mentira. Probablemente necesitemos todo lo demás para poder subsistir; pero si aceptamos la mentira nuestra subespecie desparecerá diluida en la marginalidad de un mundo donde sólo los dos o tres mil (¿o son cinco mil los de la revista Fortune?) de la subespecie gannandis sobrevivirán.

(…)

Es hora ya de decir que esa desaparición de las clases en el sentido marxiano a que me he referido en varias ocasiones no significa en absoluto el fin de la lucha de los homo jodiddus y los famenis por recuperar algo de lo perdido en el juego del Gran Casino, por alcanzar un mejor reparto de bienes y riesgos. Es el momento de recordar que el resurgimiento con fuerza de movimientos sociales -antimilitaristas, pacifistas, feministas, ecologistas, gays y lesbianas, anti sistema...- no institucionalizados en partidos o sindicatos no significa el fin de las ideologías. Es preciso retomar significados o dotar de nuevos a tan denostada palabra. No es posible una política sin ideología.Y nadie debe avergonzarse de ello. Es necesaria una política antiglobalización económica con una base ideológica. "La gestión de los sistemas políticos y sociales -sean locales, es decir , nacionales, o mundiales- mediante la simple virtud del mercado es una utopía. Resulta casi divertido observar que en el mismo momento en que se proclama 'el fin de las ideologías', el sistema dominante está intentando imponer una ideología pura, ¡expresada en su forma más extremadamente primitiva!". (Amin, 1997: 92). Ellos, los gannandis, imponen impunemente su ideología primitiva y salvaje. Nosotros nos avergonzamos de reivindicar cualquier tipo de idea que guíe nuestras acciones, tal es el grado de desintegración de nuestra fe en el futuro. Tanto han conseguido en su desgaste de nuestros proyectos de vida a largo plazo. Nos avergonzamos de lo más íntimo que aún podemos defender: nuestras ideas, nuestra ideología en términos de acción política.

Nuestra artrosis ideológica está llegando a límites verdaderamente terroríficos. No pocas voces nos avisan de que el riesgo se está convirtiendo en terror, de que nuestras propias actitudes, contradicciones y trabas burocráticas; y también el curso histórico imparable de la globalización económico/política nos llevan a sucumbir. Cuidado con la artrosis burocrático/mental que bloquea nuestras capacidades de acción.

Voces como la de Habermas (1981: 353): "La nueva derecha nos previene ante la agilización discursiva de los valores, ante la erosión de las tradiciones orgánicas, frente a la impotencia de las instituciones de eficacia automática, frente a la sobrecarga del sujeto y la ocultación del individuo; quisiera ver limitada la modernización al crecimiento capitalista y el progreso técnico y, al mismo tiempo, detener el cambio cultural, la construcción de la identidad, el cambio de motivaciones y actitudes y congelar la tradición." Nos están advirtiendo de nuestra propia decadencia. Quizá nadie nos señale el camino; pero las voces de aviso de que este es el equivocado están por doquier.

El propio Beck nos advierte (: 237): "A diferencia de todas las épocas anteriores (incluida la sociedad industrial), la sociedad del riesgo se caracteriza esencialmente por una carencia: la imposibilidad de prever externamente las situaciones de peligro."

Disculpad por el tono un poco apocalíptico. Pero si re-escribo el artículo en estos momentos me temo que aún lo será más... ;-)

Saludos!

Josep

Referencias.-

Amin, S. (1997) El capitalismo en la era de la globalización. Barcelona: Paidós.

Beck, U. (1986) La sociedad del riesgo. Hacia una nueva modernidad. Barcelona: Paidós.

Habermas, J. (1981) Ensayos políticos. Barcelona: Península.

Sennett, R. (1998) La corrosión del carácter. Las consecuencias personales del trabajo en el nuevo capitalismo. Barcelona: Anagrama.

NOTA: La foto no tiene nada que ver con la Sociedad del Terror. Es por desdramatizar un poco. Se trata de un atardecer en la playa de la Caleta, Cádiz. Siempre nos quedarán estas cosas. Y otras... ;-)

30 julio 2008

Los objetos: ¿aislantes sociales o amplificadores relacionales?

Resulta que iba eso que digo -y dicen- yo esta mañana andando por las calles de mi -su- ciudad. Iba a ver a algunas personas, a hablar con ellas sobre sus cosas.

Las distancias no eran demasiado largas. No uso coche; sólo el metro -bueno, a veces, taxi- para trayectos largos. Y me gusta andar. De paso hago ejercicio. Y miro cosas a mi alrededor.

Tenía conectado justo en mis oídos el emepetres de mi teléfono móvil nokiaenesetenta escuchando cosas de shakirafitocoti-fitocotishakira y me sentía bien escuchando esa música a las nueve de la mañana, antes de que la justicia -dicen- del calor de finales de julio hiciera imposible cualquier andadura por mi ciudad.

Me he encontrado a mí mismo a gusto aislado del resto de la sociedad; allí tan bien, escuchando mi música, en mi móvil... ¡bonito!

Uisssss. Pues no! No todo es tan mío, ni estaba tan aislado. Más bien todo lo contrario. Estaba absolutamente conectado con un montón de cosas. Formaba parte de una cultura, de una cultura milenaria, de una especie de espiritualidad objetual... la que me relacionaba con mi entorno social a través de un artilugio tecnológico tan sencillo como el móvil.

Los objetos no son objetos; son agentes. Tienen vida. Forman parte de nuestras vidas y de nuestras relaciones. No porque los hayamos construido nosotras/os sino porque estamos creciendo juntas/os.

El emepetres y el nokia... no son porque sí. Son porque nos compartimos. Compartimos nuestras identidades y nuestras construcciones de la realidad. Ellas/os no son nada sin nosotras/os. Y viceversa. No surgieron de la nada. Nosotras/os tampoco. Hemos surgido de una interacción de significados basados en la tecnología, en lo que nos permite construir el mundo como es y relacionarnos con otros seres vivos; también los seres vivos aparentemente objetos y no sujetos.

Están vivos porque significan cosas y porque nos permiten ponernos en relación e interacción con otros vivos. Pensad en la complejidad y variedad de las redes sociales -tan de moda y me alegra que estén de moda- que facilitan los auriculares, lós códigos binarios, las ondas electromagnéticas, las músicas, los electrones, las palabras, los sentimientos, dos manzanas y dos manzanas igual a cuatro manzanas (las matemáticas), los paseos, la espiritualidad, la razón pura y dura. Ciencia, aviones, Budha, mis gafas de leer de cerca. Relación. Ni objetos ni sujetos: relación en proceso de relacionarse.

Por ahora hoy no hay fotos.

Josep

19 julio 2008

Jóvenes i TICs

¡Hola!

Hoy hace justo una semana tuve el placer de participar en XIa Escuela de Verano organizada por "Minyons Escoltes i Guies de Catalunya" en Vespella, un entorno superbonito muy cerca de Vic (Catalunya). Presenté la charla: "Jóvenes y TIC. De la Identidad a la Relación pasando por las Tecnologías de la Información y la Comunicación". Revisamos temas relacionados con las bases psicológicas de lo que es la identidad -aspecto relevante en el análisis de esa construcción social que es la adolescencia...- y los aparentes "peligros" que las TIC tienen para el desarrollo de los más jóvenes. Creo que al final llegamos a varios acuerdos. Entre otros el de que no es para tanto. "Ellos" (los más jóvenes) son nativos de las Tecnologías de Relación y sus interacciones son algo absolutamente "natural"...

Por cierto! Hablando de eso... Inserto una foto de mi amigo Dani (4 años recién cumplidos) el primer día que aprendió él sólo a manejar un pc de verdad. Todavía no sabe escribir y ya sabe navegar por el Youtube!!!


Quiero dar las gracias a todas y todos los participantes en la Escuela de verano por su amabilidad, simpatía y participación activa en la charla, especialmente a mis "chóferes oficiales", Gala y Jordi (vaig arribar amb temps al tren... gràcies a la tormenta -publico un par de fotos de sus inicios- es van tallar totes les línies Barcelona-València durant més d'una hora... jajajajaj) y al organizador, Miquel Angel. Moltísimes gràcies a totes i tots i fins la propera!!!











Josep

26 abril 2008

Jóvenes, TIC,s, identidad y relación



















Hola!

Ya estoy de vuelta de la jornada del citilab-Cornellá. Más tarde pondremos algunas fotos del evento. De momento ahí va el guión de lo que fué mi participación en el mismo, en representación del grupo de investigación JovenTIC.

¡Muchas gracias a los organizadores y participantes!!!

Josep

El teléfono móvil, ¿una cuestión de identidad?

1.- Introducción

¿Qué es la identidad? Lo que nos hace diferentes a los demás (punto de vista clásico de la Psicología)

La personalización del móvil como ejemplo de la personalización individual que constituye la identidad

Es una forma de expresar al exterior –a los demás- lo que llevamos en el interior, nuestra “forma de ser”

Tipos de personalización (customización),

- El modelo de móvil

- La compañía

- Tonos y politonos

- Carcasas

- Fondos de pantalla

- Juegos

- Pegatinas

- Adornos

2.- ¿Qué és la identidad sin relación?

Pero… (punto de vista de la Psicología crítica),

No es posible identificarse a una/o misma/o sin compararse con los demás, sin identificarse con un (o varios) determinado grupo social

Esta comparación nace dentro de una forma de relacionarse con este grupo social

Un punto de vista alternativo (o, para algunos, complementario) al de la Psicología clásica manifiesta que la identidad es lo que compartimos con los demás, con determinados grupos sociales mediante símbolos, incluyendo las palabras

El teléfono móvil és una herramienta (dentro de las diferentes TIC) que posibilita esta relación

3.- Todo el día (y la noche) conectados…

El móvil permite la relación constante, independientemente del lugar, el espacio e, incluso del tiempo

La diferencia fundamental con otras TIC es, entonces, la disponibilidad constante para la relación

Incluso cuando desconectamos el móvil (en clase, por la noche,…) estamos pendientes de él. Y en cuanto lo conectamos siempre tenemos alguna perdida o sms

4.- ¿Dependencia, adicción?

Algunos expertos y medios de información observan que este “estar pendientes” genera dependencia e incluso adicción al móvil, como si se tratara de una droga

Y detectan que esta adicción es prácticamente generalizable entre los jóvenes y adolescentes

Un adulto, ¿es adicto al ordenador o al móvil porque pasa la mayor parte de su tiempo de trabajo –y en muchos casos de ocio- conectado?

5.- ¿Comunicación o relación?

En todo caso los jóvenes –y algunos adultos- estarían enganchados, serían adictos a la relación

La relación forma parte del proceso de hacerse persona –personalizarse-; de identificarse –construir identidad-. Y también de socializarse, de hacer una sociedad que es responsabilidad vuestra, de los más jóvenes

Pero, además, es algo natural. Los jóvenes habeis nacido con las TIC (de hecho el teléfono móvil tiene prácticamente la misma edad que muchas/os de vosotras/os), como para muchos adultos son naturales la televisión, el coche o el avión (y no lo eran para sus padres)

6.- Móviles y otras Tecnologías de Relación

Los móviles y otras Tecnologías de Relación (internet en general, chats, messenger, blogs, fotoblogs,…) generan muchas veces miedos en los más mayores, en parte por la generalización en los medios de información de determinadas noticias muy puntuales y porque son una vía de escape al control que los padres quieren ejercer sobre los comportamientos y redes de relación de sus hijos

El desconocimiento de lo que está haciendo un joven y de cómo lo hace también genera miedo e incertidumbres. Puede ser que esta sea la primera vez en la historia de la humanidad en que los jóvenes saben más de alguna cosa que los mayores…

29 marzo 2008

El género ¿una construcción social?

Ayer me llamó la atención esta noticia que leí en el Diario Público... (Interesantes los comentarios de los lectores; voy a ver si escribo algo)

Me hizo volver a reflexionar sobre eso de la identidad de género. La maternidad parece determinarla en gran medida, ¿no? Bueno, al menos la identidad femenina. Ser madre es una de las características de la feminidad. O eso parece. Pero... ¿es sólo el sexo, como algo biológico, lo que nos adscribe a un género determinado?

Yo creo que no. En mi opinión el género es una construcción social. Y me atrevo a decir que incluso el sexo lo es, no en vano la biología se construye socialmente... El género es algo situado en un contexto determinado y fruto de años de diálogo entre seres que físicamente nos diferenciamos por algún que otro detalle pero que esencialmente somos iguales (las itálicas son intencionadas; quien me conoce sabe que no me gustan las esencialidades). Por cierto, nuestra esencia, lo que nos hace iguales es el lenguaje. Vivir una u otra (o varias) orientación sexual y/o de género es un asunto de voluntad y de cultura, o sea de discurso.

Que el género -o lo que sea- es una construcción social no quiere decir que es mentira o algo similar. Al contrario: es más verdad que las verdades absolutas (que, en sí, no tienen esencia, como sabemos). No es una mentira; es verdad para quien lo vive desde su autoconciencia psicológica y su praxis cotidiana. Y para los que le rodean, obviamente.

¿Qué os parece?

Josep

14 marzo 2008

El hipermercado de la realidad

¡Hola!

Volví de Barcelona. Todo fenomenal. En lo profesional (Trobada de la UOC, debate socioconstruccionista, proyecto de tesis,...) y especialmente en lo personal. Me lo he pasado mucho mejor de lo que esperaba. Lo he pasado galácticamente bien!

Envío una foto que hice por la zona de Sants, un barrio de los que no están inundados de turistas. Un barrio real. Al hilo de esta foto se me ha ocurrido alguna reflexión en torno a la realidad de lo real, con vuestro permiso...


“¡Qué tozudez la suya exiliándose a sí mismo de aquel corazón amante! (…) Pero ya todo estaba arreglado, todo alcanzaba la perfección, la lucha había terminado. Se había vencido a sí mismo definitivamente. Amaba al Gran Hermano.” (Párrafo final de Orwell, George: 1984; pág. 280)

“En la casa de Gran Hermano ocurrirá lo que suele pasar en la vida real. Seguro que os ha sucedido a casi todos.” (Página web Gran Hermano/Telecinco)

“El folletín se convierte en destino. (…) fuera del ritual no eres nadie, pero el ritual es suficientemente flexible para explotar todos los accidentes de la vida.” (Baudrillard, Jean: Cool memories; 1987a, pág. 88; sobre la serie televisiva Dallas)

Este es el momento de la sacralización de lo banal; o de la banalización de lo sacro. Estos son malos días para lo moral. Pero mi intención no es moralizar aquí sobre lo banal y/o lo sacro; sino reflejar la hiper-realidad a que estamos asistiendo -y en la que estamos participando- en nuestras vidas cotidianas. Y para ello sigo un poco al filósofo Jean Baudrillard.

Me atrae del francés su concepto de lo hiper. No fue él quien lo inventó, sino las cadenas de mercados. Antes existían los supermercados. Eran grandes. Se podían comprar muchas cosas. Ahora sólo hay hipermercados. Son muy grandes, enormes, quizás infinitos. Tienen todo. Se puede comprar y consumir todo. Las cosas y los símbolos –nuestro imaginario colectivo- ya no son grandes. Tampoco infinitas. Son hiper. Y emocionantes.

Me gusta la realidad cotidiana. Me emociona. Las posibilidades de análisis iconográfico, simbólico y psicosocial de todo lo que está pasando en el hipermercado de la calle -y en el electrónico- me apasiona. ¿Qué es más real, lo real o lo no-real (lo simulado)? O mejor, ¿podemos usar todavía esos términos para hablar de la realidad, en un mundo absolutamente mediatizado por la imagen, según muchos, no-real, virtual, representación de segunda mano?

Baudrillard (1995) nos anuncia el fin de lo real porque el orden natural de las cosas ya no es concebible. Y porque la menopausia social, la “Alergia a lo social, trastornos de la socialidad, final de la ovulación social” (pág. 194), ha sustituido a nuestras anteriores intenciones de creer en el universo tangible que compartíamos con los demás cara a cara. La realidad, la suposición de que las cosas están ahí donde deben estar –y ser como deben ser- es asunto del pasado; es una ilusión. La vida en directo es bastante caótica. Sólo hay que echar un vistazo a nuestro alrededor: hipermercados, autopistas, cines, colegios, avenidas, aviones, hospitales; en fin, los llamados no-lugares (Augé, 1992). O los lugares –barrios, esquinas, mercados, trenes, plazas, ágoras antiguas de comunicación e intercambio-.

Baudrillard (1999) habla de la singularidad del acontecimiento, transformado en el no-acontecimiento por el sistema de información y los medios de comunicación. Anhelamos el acontecimiento real; pero ya no existe. Buscamos un significado hermenéutico causa-efecto que ya no hay. Lo sacro y lo banal se sitúan al mismo nivel simbólico dando algo de sentido a nuestras vidas mediadas. Buscamos una “literalidad del objeto” (pág. 143) que nos explique por qué “Nunca estamos exactamente presentes ante nosotros mismos o ante los otros” (2000a, pág. 63). La literalidad y su significación se nos hacen patentes en la pantalla, también en la del ordenador. Y se muestran crudamente porque ya no son únicas e invariables, como en los viejos tiempos de la verdad, lo real, el objeto y el sujeto (Baudrillard, 1983). Ahora son intersubjetivas y mediadas. La mediación de los artefactos tecnológicos construye nuestra presencialidad, también ante nosotros mismos, facilitándonos instrumentos y modelos de reflexión de que no disponíamos hasta hace poco. Estamos muy informados y estamos muy comunicados. Los que nos ocupamos de la ciencia social y de las cosas del intelecto sabemos algo. Pero nuestros vecinos también.

La hiperinformación y la hipercomunicación nos hacen hipervisibles (1983) y, contrariamente a lo que debería ser, invisibles por disimulables (1997). Y extasiados. Extasiados ante la red y la pantalla (1987b); ante la desintegración del yo en una miríada de interacciones –siempre emocionales- teledirigidas desde y hacia todos lados. Somos lo que vemos. Y somos lo que intercomunicamos. El éxtasis de la simulación de lo hiper-real nos sitúa plenamente como seres transparentes y aparentes; seducidos y seductores. Cuando la verdad ya no existe, “No hay que querer apartar las apariencias (la seducción de las imágenes)” (2000b, pág. 60). Muy al contrario, hay que sumergirse en ellas, dejarse llevar sin perder la intención hermenéutica que todos los humanos hemos aprendido. Las formas del yo –identitario y social- han cambiado tremendamente en los últimos 50 años (y más que lo harán en los próximos). Buscar al yo un sentido más allá de la seducción de la imagen –del símbolo, del signo, de la metáfora, del mito- es psicológicamente inútil. “La seducción es un desafío, una forma que siempre tiende a desconcertar a alguien respecto a su identidad, al sentido que puede adoptar para él.” (2000c, pág. 31). Es preciso dejarse seducir, seducir, seducir-se por la interacción con la otra y el otro; por lo que es importante para ellas/os. Después –tras el acto seductivo- ya moralizaremos, si es de eso de lo que se trata; ya tomaremos partido. Antes que nada: la seducción.

Esa toma de partido es el ritual cotidiano y común –que no banal- de la participación en el folletín a que se refiere Baudrillard en la cita reproducida al principio. Ritual que se elabora en base a unas normas sociales que construyen el famoso sí mismo propio de la época en que Orwell escribió su conocida novela (ver cita también al principio) y que hoy se ha transmutado gracias –como siempre- a la tecnología: hiper-realidad, hiperinformación, hipercomunicación, hipertransparencia, hipersimulación, hiperseducción. Son estas las normas rituales a que me refiero. Ya no más sociabilidad normativa. En su lugar: hipersocialización anómica.

Lo real y lo no-real ya son lo mismo. Lo real y su representación también. Todo es la hiper-realidad. Todas y todos somos hiper-reales. Somos lo sacro y lo banal juntos porque estamos juntos en el mismo espacio, al mismo tiempo, como la modelo del anuncio y el mendigo de la calle; ambos en la foto –real- de Sants. Como el famoso hipermercado que nos recuerda que ser joven es una fórmula… real también.

¡Saludos!

Josep

Referencias.-

Augé, M. (1992/2001): Los no lugares. Espacios del anonimato. Una antropología de la sobremodernidad. Barcelona: Gedisa.

Baudrillard, J. (1983/2000): Las estrategias fatales. Barcelona: Anagrama.

-- (1987a/1997): Cool Memories. Barcelona: Anagrama.

-- (1987b/1988): El otro por sí mismo. Barcelona: Anagrama.

-- (1995/1996): El crimen perfecto. Barcelona: Anagrama.

-- (1997/2000): Pantalla total. Barcelona: Anagrama.

-- (1999/2000): El intercambio imposible. Madrid: Cátedra.

-- (2000a/2002): La ilusión vital. Madrid: Siglo XXI.

-- (2000b): De la seducción. Madrid: Cátedra.

-- (2000c): Contraseñas. Barcelona: Anagrama.

Orwell, G. (1972): 1984. Barcelona: Destino.

02 marzo 2008

Blue Jean, la vaquerización del universo (un poco largo, pero espero que os divierta)



Blue Jean-I just met me a girl named Blue Jean
Blue Jean-she got a
camouflaged face and no money
…
Blue Jean-look out world you know I've got mine
She got Latin roots
She got everything

(“Blue Jean”. David Bowie, 1999)

A modo de introducción. La vaquerización universal.-

El pantalón vaquero es universal. Lo tiene todo, como la protagonista de la canción de Bowie. Sus raíces no son latinas; son estadounidenses.

Es la estrella, como los protagonistas de los universos mediáticos del cine, el vídeo y la televisión (Taplin, 2004), en que la marca es la persona –Antonio Banderas, Madonna, Prince o Lola Flores- y sus prácticas sociales cotidianas públicas y privadas, que ya son lo mismo.

Uso el barbarismo vaquerización parcialmente como sinónimo de globalización; también de macdonalización, aunque –como se verá- no son exactamente lo mismo. El vaquero (en Catalunya se utiliza habitualmente el término tejano) es usado por todo el mundo, en todo el mundo. Obviamente no es lo mismo un pantalón de la marca Armani que uno de la marca Tex (la que comercializa la cadena de hipermercados Carrefour); pero ahora no hablo de marcas ni de poder adquisitivo del que las compra, sino de igualación simbólica. El blue jean y sus derivados son usados igual por un rico que por un pobre, por un medioeuropeo que por un latino, por un senegalés que por un neoyorquino. Tiene unos orígenes étnicos claros –lo inventó en San Francisco a finales del Siglo XIX un buscador de oro de origen bávaro, Levy Strauss (Roca, 2004)-, y hace ya décadas que no conoce fronteras; se ha transnacionalizado.

Cuando he construido el término vaquerización lo he hecho intencionalmente, para dar la impresión de que su utilización –como parece ser que ocurre con la globalización cultural (Fecé Gómez, 2002)- es homogénea. Pero no es así. De hecho, como muestro un poco más adelante, la diversidad de sus usos es enorme.

Los antropólogos Néstor García Canclini (1999, 2002) y Arjun Appadurai (1996) –cada uno desde sus diferentes universos culturales- se rebelan contra la idea de que la globalización tenga que pasar necesariamente por la homogeneización de las culturas. Trabajan en la comprensión de lo local, lo nacional y lo mundial para lograr el mantenimiento de la diversidad cultural que conocemos desde el final de la época colonial europea y la difusión masiva de los medios de comunicación.

El isomorfismo de la gente y los territorios –usando palabras de Appadurai (1996)- amenazan la tendencia homogeneizadora de la globalización transnacional y transcapital. Las interacciones internacionales en la globalización son evidentemente asimétricas. El analista chileno Dante Caputo (1997) manifiesta que es necesario reforzar el estado-nación para poder subsistir en un entorno globalizado. Manuel Castells (1999), sin embargo, reconoce que el estado actual es rehén de los flujos globales, aunque se están generando nuevas articulaciones sociales no exentas de riesgos de exclusión.

La vaquerización se asienta fuertemente en los medios de comunicación globales y globalizados. La comunicación es siempre retórica (Billig, 1987; Gergen, 2004). Siempre tiene una intención manipulativa, intención de que alguien haga algo. En este caso los dueños de los medios son los mismos que los dueños del transcapital, de lo que se deriva que su intención manipuladora y homogeneizadora va en la dirección de un mayor consumo a lo tonto. Pero la gente no es tonta. La producción capitalista construye universos de consumo que las personas hacemos nuestros en base a multitud de factores. La vaquerización, aunque pueda parecer lo contrario, no es igual que la macdonalización. Refrena sus ansias homogeneizadoras por una característica consustancial que muestro más adelante: la customización.

La globalización vaquera promueve la migración de las personas (Mittelman, 2000) a la búsqueda de mejores condiciones de vida. Migración física, electrónica y simbólica que genera formas de vida cosmopolita global (Jeffres et al., 2004), la vuelta a formas nómadas de organización tribal y el cambio de los márgenes institucionales e imaginarios de la etnicidad, (Meyrowitz, 2003, pág. 97).

El sujeto postmoderno, nómada –independiente de una etnia; aunque dependiente de muchas tribus, de muchos jefes y chamanes-, deambula en un entorno altamente tecnificado e informado. Vive en una “data society” (Mowlana, 1996, pág. 92) manejándose como puede con todos ellos: la tecnología, la información-datos y, también, la comunicación. Va de aquí para allá buscando referentes simbólicos que cimenten su volátil identidad. Cualquier cosa vale: la política, el marketing o la cultura, aunque ya no son étnicos sino técnicos. La identidad microcomunitaria, la seguridad de pertenecer a una familia, a una ciudad, a una nación, a una cultura, a una etnia, queda diluida en la realidad creible de la multiestimulación sensorial e imaginaria. Los mitos se han convertidos en ritos políticos (Barthes, 1957) y la acción en muchas teorías prácticas que han de servir, han de ser útiles para algo (Deleuze, 1972), siquiera sea para la ilusión, ilusión a veces un poco esquizofrénica (Walkerdine, 1997).

La ilusión del consumo del pantalón vaquero es de lo que tratan, precisamente, las próximas líneas.

El imaginario vaquerizado.-

Utilizo una tecnología etnográfica electrónica. Quiero evitar mis recuerdos y usos personales en cuanto a lo vaquero y adentrarme en lo que hay en internet, como expresión del imaginario y la etnicidad global. Cuando tecleo en Google blue jean, el buscador me ofrece casi seis millones de sitios. Obviamente, no los visito todos, pero hay alguno más que interesante. Busco sobre todo imágenes que enlacen con la teoría de la vaquerización que he presentado en el punto anterior. Me adentro en lo que John B. Thompson (1997) llama experiencia mediática, diferente a la vivida, aquella que es construida por mis recuerdos de las cosas que han sucedido cara a cara. Con el fin de no cargar en exceso este documento, no incluyo en él ninguna fotografía, aunque sí algunos enlaces a páginas web. No es necesario visitarlas si no se desea o no se dispone de tiempo.

Comparto con Régis Debray (1992, pág. 273) la idea de que “La imagen ignora los operadores semánticos de la disyunción (o esto o aquello) y de la hipótesis (si…, entonces). Las subordinaciones, las relaciones de causa a efecto, como las de contradicción”. En las imágenes revisadas no hay un discurso lineal, no hay una lógica de la narración. Las que utilizo para ilustrar el erotismo pueden intercambiarse con las de la etnicidad. Todas las imágenes –y más en el entorno mediado- son polisémicas y multivariadas.

El pantalón vaquero, como tantas otras cosas, es un producto fabricado por la industria cultural y por los medios de comunicación (Fecé Gómez, 2002). Lo que en su origen fue una vestimenta de trabajo, se ha transformado en símbolo cultural e identitario, superando sus orígenes étnicos y utilitarios. Como objeto de moda ha ido más allá de esta. El blue jean ya no pertenece a un sitio o a una cultura: es universal, es de todas y de todos, como elemento de igualación, al tiempo que de distinción.

Lo primero que se hace con un tejano es comprarlo. Y después consumirlo. Pero este consumo se convierte en un auténtico elemento de construcción de identidad y cultura a través de mecanismos de apropiación social y simbólica compartida. El consumo es hoy una nueva forma de producción (De Certeau, 1984). Los mass media igualan simbólicamente ese consumo, independientemente de que se consuma la marca Armani o la Tex, de que se compre en Chanel o en Zara.

El consumo igualitario, como práctica social (Fecé Gómez, 2002), como proceso, es el mismo para una mujer pija, que para un amante de lo kitsch. ¿Dónde está, pues, la distinción? Siguiendo a Pierre Bourdieu (1979, pág. 377) en el estilo de vida, “The principle of the most important differences in the order of life-style and, even more, of the ‘stylization of life’ lies in the variations in objective and subjective distance from the world, with its material constrints and temporal urgencies”

Una de las razones del enorme éxito del blue jean es su comodidad. Y otra su versatilidad, sus posibilidades de customizarse, o sea de adaptarse a las necesidades y gustos del consumidor. La customización es un constructor de subjetividades (Walkerdine; 1996, 1997). El sujeto postmoderno, el nómada, es uno customizado, adaptado y adaptable a la realidad sociocultural que él mismo co-construye. Permítaseme algunos ejemplos,

Este es un detalle de uso medio-burgués de la customización vaquera, más atrevido que el de la mujer pija, aunque sin pasarse. Dos estilos de mujer occidental igualadas por el consumo, distinguidas por la customización. Aqui hay un ejemplo algo más extremo. Este es muy interesante –y muy usado- el pantalón roto. Romper el pantalón, darle un aspecto desgastado, individualiza a su usuaria, le otorga personalidad propia.

Obsérvese cómo, por un lado, el vaquero –como símbolo universal- nos iguala. Por otro, en su apropiación individual, nos hace diferentes. El último ejemplo me permite, además, adentrarme en el uso erótico –una de las construcciones culturales humana con más significado- de la prenda. Lamentablemente sólo voy a poner ejemplos de mujeres. Los que he encontrado de hombres son explícitamente pornográficos. No pasa nada, por supuesto, pero, simplemente, he preferido no enlazarlos.

Obsérvese el fino erotismo de la esta fotografia. El pecho y el ombligo apenas vistos, y enmarcados en la ruda tela vaquera de la camisa. Alto contrsate, blanco y negro virado en azul; el grano de la plata es visible. La fotografía en sí –su soporte técnico- adquiere protagonismo, mostrándonos que no es un simple reflejo de la realidad. No se enseña la cara de la modelo. Sí un bello triángulo simbólico: el ombligo, nexo con la vida; el pecho, con el otro; la camisa, con los otros.


Este es un dibujo que no me gusta mucho; pero que muestra una de las funcionalidades del pantalón vaquero: los botones niquelados frente a la cómoda cremallera. Los dedos de la mujer van desabrochando poco a poco –eróticamente- el níquel, al tiempo que los amantes se susurran promesas al oído.


Esta fotografia enseña los pantalones más rotos que he encontrado en mi investigación; los más customizados, en una actitud claramente provocativa potenciada por el resto de la vestimenta de la modelo y el entorno: la playa, el windsurf, el calor.

Lo étnico camina entre lo constituyente de identidad y lo que la diluye. Esta fotografía es la de un hombre y una mujer negros. Aquí dos mujeres de raza negra y con otros atributos de la africanidad, como el peinado. Los orientales también visten de vaquero. También para trabajar. Diversos modelos de ropa tejana; diversos modelos de etnicidad.

El universo blue jean asume también la multiculturalidad. Estas fotografias de una reunión de norteamericanos cuáqueros me ha gustado como expresión de la cultura étnica de aquel país. Esta es sólo una curiosa muestra de las posibilidades de lo vaquero.

Lo blue jean es un símbolo de lo que Canclini (1990) caracteriza como cultura popular próspera, es decir la que convive con sus orígenes hibridizándose allí donde va. Es un icono de la cultura de mayorías; aquí cabe todo, desde lo pijo hasta lo kistch; de lo caro a lo barato; de lo elegante a lo roto, de lo africano a lo oriental. Lo masificado ya no es vulgar porque se customiza. Adquiere su valor como ritual y práctica social acorde a los usos y gustos del consumidor (Bourdieu, 1979). Las críticas de Adorno y otros respresentantes de la Escuela de Franckfurt (ver Fecé Gómez, 2002) –aunque conviene no perderlas de vista- hacia la cultura y la comunicación de masas pierden potencia en cuanto que lo masificado se convierte en constructor de subjetividades en base a los placeres y las fantasías que experimentan los individuos de las masas (Walkerdine; 1996, 1997), algunos de los cuales quedan reflejados en las páginas web que he mostrado.

La customización vaquera simboliza el universo postmoderno y ultracapitalista (Jameson, 1991) de producción del Otro (Baudrillard, 1997) como realidad compartida. Es el horizonte final del mercado (Jameson, 1998) y de la emoción del consumo (Gil Juárez, 2004). Es la estrella del star system. Es la nivelización de los productos culturales superiores con los otros (Eco, 1965).

Todo vale. Todo, en su diversidad, tiene su significado.

“La Virgen de Guadalupe no significa lo mismo para los chicanos que para el Papa” (Zires, 2001, pág. 6)

Josep


Bibliografía.-

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"What is Matter? Never Mind! What is Mind? No Matter!"

Calambur citado en Toulmin, Stephen (1990), Cosmópolis. Els transfondo de la modernidad. Barcelona: Península. Pág. 207.

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