
El profesor Pablo Fernández Christlieb, de la Universidad Nacional Autónoma de México - UNAM, visitó hace poco a mi amada Bogotá y tuve el placer de conocerlo en una conferencia que presentó en una de las universidades de la ciudad. Para mi dicha, pude filmar toda la conferencia con mi humilde cámara; ese es el motivo de la borrosidad de la imagen en esta entrada.
Como dato curioso de Pablo Fernández, Josep (co-administrador de este blog) confesó que el profesor Fernández asesoró la tesis de quién luego asesoró la tesis del mismo Josep, me refiero a la profesora de la UAB: Adriana Gil.
Al cierre de la intervención del profesor Fernández, tuve la oportunidad de hacerle una pregunta, la cual quise transcribir a continuación, junto a su respectiva respuesta. Tanto mi pregunta como su respuesta justifican el nombre de esta entrada…
Gerardo G. (o sea yo): Encuentro muchísimas conexiones entre la psicología colectiva y el socioconstruccionismo, pero entonces, a partir de un nombre distinto supongo que tendrán no la misma constitución, sino tanto puntos de encuentro como puntos de divergencia: me gustaría conocer qué puntos de encuentro y qué puntos de divergencia ve entre esta psicología colectiva y el socioconstruccionismo.
Pablo Fernández: …Dicho rápido, el socioconstruccionismo plantea un poco el asunto de que la realidad está hecha del lenguaje, y por lo tanto, todo lo que uno diga es en alguna instancia lenguaje, y la realidad que queremos entender de cualquier otra manera, no existe. Entonces uno puede curarse en salud y decir: “Bueno, si yo digo que existe la realidad lo estoy diciendo con palabras, y por lo tanto, está dentro de ellas.” O si digo: “la realidad no existe o no sabe uno que tan real es”…. pues estoy de acuerdo. “Entonces todo conocimiento es un conocimiento inventado”… estoy totalmente de acuerdo. “Y lo que acabo de ver lo inventé”… sí, estoy totalmente de acuerdo. “Y una crítica y una historia de las sociedades es una intelección que uno hace porque esa no es la realidad”… totalmente de acuerdo. “Bueno, lo que tenemos es lenguaje para inventar los mundos y estar contentos”… perfectamente de acuerdo. “Y si no me quieren creer”… ¡estoy de acuerdo! (risas del público)
Dentro de la construcción de mi propia historia, la diferencia que yo vería con el socioconstruccionismo es con dos planteamientos del construccionismo en general. Uno: que todo sea lenguaje; por que concretamente la cuestión afectiva, los sentimientos, me da la impresión que no los puede reducir uno a etiquetas o a versiones. Piense en un afecto pasional de esos terribles: los celos, el demonio de los ojos verdes como dijo Shakespeare al respecto. Que eso sea lo que uno pueda decir… ¡si uno no puede decir nada cuando está en esa situación! Son justo aquello que está más allá de lo que se puede decir… lo que no está dentro del lenguaje. Hay una presencia y una realidad que no cabe dentro del lenguaje. O si uno quiere ponerlo de otra manera: el lenguaje es capaz de producir realidades que no están dentro del lenguaje… tan maravilloso es el lenguaje que incluso es capaz de producir aquello que no es lenguaje. Y entonces a partir de ahí se dice: “¡¿Bueno, qué hace uno con eso?!”
Eso por un lado, y por otro lado: la idea de la realidad construida que se va construyendo poco a poco. Respecto a ese límite que encuentra uno con el acento del discurso del lenguaje como última posibilidad de la realidad, ¿puede uno plantear una realidad que no cabe dentro del lenguaje? Como se dice del papel de la literatura y la poesía: “decir lo indecible”, cuyo ejemplo sería en este momento los celos, pero también, todo el resto de la cultura. Eso de repente no cabe o queda demasiado circunscrito, demasiado empobrecido, cuando uno lo hace meter solamente dentro del lenguaje. Y entonces, en ese sentido, por eso uno plantea mejor el concepto de forma que el concepto de discurso, porque “forma” implica lo que puede uno decir “de una forma”, la que quiera uno: la forma de una pintura abstracta, la forma de los celos, o la forma de una nube. Implica lo que uno puede decir, pero también, aquello que no puede decir. Y además, cuando uno encuentra una forma en los celos, los celos hacen con uno lo que se les antoja, es decir: uno está dentro del propio concepto. En ese sentido la idea de forma me resulta más rica, siendo para nada nueva la idea... creo que esto sería lo que podría decir.
Esas fueron las palabras de Pablo Fernández, y la pregunta que suscitó dichas palabras. Me gustaría saber qué opinas al respecto: ¿Qué ideas del profesor Fernández se conectan con las tuyas? ¿Cuáles se alejan de tus ideas? ¿Qué dudas te surgen al leer sus palabras? O si prefieres contestar: ¿qué sensaciones te generan en el momento al reflexionarlas?