
Leo en el ciberpaís una entrevista con mi paisana la consultora Mar Monsoriu sobre las interacciones de niños, adolescentes y jóvenes con internet y otras Tecnologías de Relación, "
La fijación de menores con Internet desconcierta a padres y educadores". Mar publicó a finales de 2007 un libro sobre la cuestión, "
Técnicas de hacker para padres".
No he leído el libro (lo haré la semana que viene) y desconozco cuáles son exactamente los métodos que ha usado en su trabajo ni las referencias y marco teórico en que se encuadra el mismo. Así, no dispongo de la información suficiente como para evaluar la
validez científica de los descubrimientos que Mar saca a la luz. No soy quien para hacer dicha evaluación. Y estoy absolutamente convencido de que la investigación ha sido llevada a cabo con la rigurosidad propia de este tipo de descubrimientos.
Con toda la humildad del mundo, sin embargo, me permito discrepar de algunas de las afirmaciones que he leido en la TFT de mi ordenador.
Mar "... describe la creciente dependencia de Internet de los menores" y en el ciberpaís aseguran que Proyecto Hombre dice: "Chavales que se pasan más de 12 horas de cara a un videojuego y chicas obsesionadas por el Messenger que se levantan de madrugada para
chatear cuando sus padres duermen. Estadística en mano, hay un incremento de la adicción al ordenador, Internet, los videojuegos y el móvil en menores de todo el mundo". No se referencian esas estadísticas.
Me sorprende.
Durante las investigaciones que realizamos durante tres años sobre la cuestión en el grupo de investigación al que pertenezco, JovenTIC, no detectamos, al menos de una forma generalizada, ese tipo de adicciones. En el día a día de mi tesis doctoral sobre adolescentes y móviles, tampoco las veo. La semana pasada, durante la jornada sobre jóvenes y TIC del citilab de Cornellá, los adolescentes comentaron que no pasaban más de dos horas, como media, conectados a internet -messenger, chats, ...-. Desde luego, no voy a defender ningún tipo de Verdad absoluta, pero en mis investigaciones -y en las de mis colegas; tanto del grupo de investigación como de otros del Departamento de Psicología social de la UAB- no hemos visto muchos casos -creo que ninguno- en que un niño, adolescente o joven esté conectado a internet o a un videojuego 12 horas al día. Ni que una niña, adolescente o joven se levante por las noches a chatear. Al menos de forma regular.
El objetivo de mi tesis doctoral es, precisamente, averiguar por qué se generalizan este tipo de afirmaciones desde los medios de información masivos. También desde las publicaciones especializadas como el libro de mi paisana. Tengo mis hipótesis, pero prefiero no hacerlas públicas hasta que no disponga de más información (mucha más!!!).
Me llaman la atención frases como:
"Cuando se aborda el tema del uso del ordenador y el teléfono móvil los niños y adolescentes suelen cerrarse en banda y de poco sirve intentar sonsacarles con ardides paternales". Pues a mí -ni a mis colegas- no me ha pasado nunca eso. A lo mejor es que no voy con
ardides paternales...
"Cuando la comunicación falla, la alternativa que les queda a los padres es convertirse en un verdadero espía informático, ya que, al igual que los 'hackers' buenos, el objetivo de los padres tiene que ser detectar las vulnerabilidades de sus hijos y protegerlos mientras les enseñan a hacer un uso adecuado de las nuevas tecnologías". Vaya...
"Después de estudiar el tema en profundidad, la autora señaló algunos de los principales peligros que los menores pueden encontrarse en la red. El principal es lo que Monsoriu denomina la "hipercomunicación virtual" con los compañeros de colegio o instituto. Cuando vuelven a casa del centro educativo, los menores continúan comunicándose a través del ordenador y olvidan, por ejemplo, hacer los deberes, lo que acaba repercutiendo en su rendimiento académico". ¿Un peligro la hipercomunicación? ¿Qué es 'virtual'? No veo que dejen de hacer los deberes. Al contrario, usan internet para hacer los deberes. Por cierto, un estudio de la UOC/IN3 mostró que lo que los niños/adolescentes/jóvenes dejan de hacer para conectarse a internet es ver la tele. No tengo nada contra la tele, pero bueno...
"Este abuso puede desembocar en un "comportamiento adictivo", que se manifiesta sobre todo en los chicos con su extremada afición a los videojuegos o juegos de rol on-line mientras que las chicas se decantan por los chats, primero con su círculo de amistades ero "una vez que adquieren ciertas destrezas pueden comenzar a hablar con quien no deben".". ¿Quienes? ¿Cuántos? ¿Dónde? ???
"Los peligros que esconde al red están muy condicionados por la edad de los usuarios. Una de las prácticas que afecta a los preadolescentes, de entre 12 y 13 años, son las "ciberprácticas sexuales de riesgo", advirtió la autora." ¿Qué son prácticas sexuales de riesgo? Me estoy perdiendo...
Finalmente, "... el libro incluye desde las "soluciones más sencillas hasta un nivel de seguridad militar". ¿Nivel de seguridad militar? Caramba...
A lo mejor no es tan grave... Si se me permite, copio un par de párrafos de mi capítulo sobre adolescentes y llamadas perdidas en el libro "Jóvenes en cibercafés..." referenciado en este blog,
(las más jóvenes...) "Construyen cultura mediante la relación. Se sienten plenamente inmersas en el aparato tecnosocial de la comunicación móvil; lo consideran absolutamente natural; forma parte de su mundo. Los objetos son lo tecnológico que construye ese mundo, su
yo y su sociedad en un maremágnum que estructura las articulaciones de su imaginario tecnosocial en el sentido de John Shotter (ver cita), no en uno psicoanalítico.
Lo importante, como dice Howard Rheingold (2002), no es que con el celular hacen moviéndose lo que antes hacían en sus escuelas, en sus casas, en los cibercafés. Lo importante es que con los teléfonos móviles los jóvenes hacen, y harán cada vez más, cosas nuevas." (pág. 255).
Y del mismo libro (hay otras referencias en este mismo blog; pero por centrarme un poco) Joel Feliu dice:
"Mientras los jóvenes se lo pasan de miedo parece ser que los adultos pasan miedo. O deberíamos decir miedos, puesto que son varios los motivos que provocan en los adultos desconfianza, sospecha, desasosiego, recelo o cualquier otra de las formas que toma la preocupación que provoca lo desconocido en manos torpes, como se cree que son las de los jóvenes" (pág. 103)
"El problema tiene su origen en la construcción social de los niños como necesitados de protección y por lo tanto sujetos al máximo control posible. (...) Pero, para saber manejarse en estos espacios tecnológicos, hay que tener una cierta práctica y esa práctica no la tendrán los niños a los que se haya alejado 'por su bien' de la consola de videojuegos o de Internet" (pág. 141).
Finalmente -pero no definitivamente- Adriana Gil dice en el mismo libro:
"Este marco nos permite arriesgar una primera conclusión importante: el constructo de 'joven' queda profundamente modificado en sus sentidos más tradicionales cuando estamos hablando de jóvenes usuarios de TIC. Eso ocurre porque su grado de maestría y la integración que muestran muchos jóvenes en las tecnologías, cambia su posición y su rol en nuestra sociedad". (pág. 71).
Bueno, supongo que puntos de vista alternativos a los mainstream son posibles...

Mar, si lees estas líneas y te apetece, cuando quieras hablamos ;-)
¡Saludos!!!
Josep