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21 agosto 2009

Psicología social crítica

Hola!!!

Estoy sentadito en la terraza al lado de la piscina en compañía de un calor sofocante, como se suele decir. Y de mi móvil esperando una llamada que nunca llega. Y de un paquete de ducados que algún día habrá de irse. Escucho a Jarabe de Palo, a ver si me hago el ánimo de continuar analizando textos con el programa Atlas.ti para mi tesis doctoral.

Leo y leo. A veces sin orden ni concierto. A veces organizándome un poquitín. No estoy muy inspirado; un poco triste. Será eso...

Como no tengo muchas ganas de trabajar (¿Será el calor? ¿será el findesemana? ¿será la ausencia?) me limito a copiar un trocito de un texto de Fernández Christilieb que me ha gustado mucho. Igual os da alguna idea. La foto es de nuestros amigos de Psicología pop. Me ha gustado y por eso la pongo.

Fernández Christlieb habla de la Psicología de las Masas, de la Social Crítica, de la Social Comercial y de la Colectiva. No lo copio todo. Sólo algunos trocets sobre la Psicología Crítica. Espero que os sea de utilidad!!!

"(La Psicología Social Crítica) ... es una psicología social que ve la realidad como siendo un juego, esto es, una realidad intersubjetiva en donde los diversos participantes, sean personas, grupos, actos o discursos, construyen conjuntamente una realidad simbólica, dentro de la cual viven y dentro de la cual encuentran el significado de la vida y de la sociedad. Esta realidad lúdica es conflictiva en el mejor sentido de la palabra, o sea, que se hace mediante la conversación, el debate, la controversia, la oposición de puntos de vista. Y el método, si se puede llamar así, que emplea la psicología social crítica para comprender su realidad, es el de la interpretación, el de la narración del posible sentido que la realidad tiene para sus participantes y para los psicólogos sociales. Ejemplos de esta psicología social crítica puede ser, entre otros, la versión original de las Representaciones Sociales de Moscovici (...), la Aproximación Etogénica de Rom Harré (...), la Aproximación Retórica de Michael Billig (...), el Socioconstruccionismo de Kenneth Gergen (...) o el Socioconstruccionismo más atrevido y radical de Tomás Ibáñez-Gracia. Es una psicología social crítica en dos sentidos interesantes: uno, proviene de la crisis de las ciencias sociales y de la psicología social a partir de 1968, y dos, le gusta ser crítica, o sea, poner en crisis al conocimiento institucionalizado de la sociedad y de las psicologías sociales académicas y estandarizadas, por lo tanto se advierte claramente su carácter de juego en tanto ciencia y disciplina: la psicología social crítica sabe jugar, y sabe que está jugando". Fernández Christlieb, Pablo ( 2004). La sociedad mental. Barcelona: Anthopos. P. 229.

Gerardo: Este finde me pongo al día con las cosas que tenemos pendientes...

Tina: Perdona porque mis post sean un poco largos :-(

Sara: La Psicología crítica siempre es un juego: ¡juguemos!!!

Josep

05 marzo 2009

Tecnologias del yo, 1885

Hola amigos!

espero que disfrutéis con este articulo extraído del diario LA CRÓNICA - Diario de Noticias y Anuncios - Edición de la mañana. Año I - Núm: 3 - Huesca 4 de Junio de 1885






























besos!!

28 junio 2008

¿Qué pasa en la mente?

¿Qué hay en la mente? ¿Dónde está? ¿Qué pasa allí?

Estas no son seguramente preguntas lícitas para un psicólogo social. Más bien habría que plantearlas en un blog de psiquiatría, neurología, psicoanálisis, terapia cognitivo/conductual... Pero algunos psicólogos sociales tenemos una especie de manía epistemológica y nos atrevemos a transitar por espacios que no son propiamente los nuestros. ¿O sí que lo son? Bueno, permitidme intentar plasmar aquí alguna idea.

Probablemente lo primero sería averiguar dónde está la mente. Alguien pensará que estoy tonto o que hoy me he levantado con un ánimo excesivamente provocador. "Hombre, está claro: la mente está en la cabeza!!!". ¿Está claro? ¿Por qué no en los pies? En definitiva son los pies los que nos llevan a algún sitio, los que nos dirigen hacia las y los demás, los que construyen el camino, los que actúan. Sí, sé que los pies no tienen neuronas; pero tienen acción. Actúan, caminan, nos ayudan a relacionarnos con otros pies, con otras mentes. Vale, no afirmo que la mente esté en ellos. Pero reivindico el derecho a poner en duda que mi cabeza sea más importante que mis pies. Al menos en lo que a aspectos mentales se refiere... Y es que dudo bastante que la mente sea sólo una cuestión de neuronas y de interacciones electroquímicas. En mi opinión eso que llamamos mente tiene más que ver con cuestiones culturales, no como construcción cultural -que también- sino como acción cultural.

La mente es algo que se mueve, que no para, que se hibridiza constantemente -y esto me recuerda la hibridación cultural del mexicano García Canclini-. Es algo que tiene que ver con el espíritu colectivo del también mexicano Fernández Christlieb. No soy capaz de imaginar una mente individual, ajena al devenir de los acontecimientos cotidianos. Y estos son fundamentalmente signos relacionales puestos en acción mediante lenguaje.

La mente, como la concebíamos antes, no existe. Si acaso existen las mentes colectivas. Y esto me conduce a analizar otra de las preguntas que me hacía al principio: ¿qué pasa allí? Nada. En la mente tradicional no pasa absolutamente nada. Las mediciones de los niveles de neurotransmisores y asuntos por el estilo son construcciones de laboratorio, que son muchas cosas; no son simplemente "nada", lo sé. Interesantes construcciones que muestran la capacidad de creatividad imaginativa de la propia mente humana, de esa nueva mente basada en la interacción relacional, en el acuerdo científico que hoy es así y mañana asá.

¿Qué hay en la mente? Procesos relacionales de símbolos linguísticos. Y esos procesos, obviamente, están fuera, en la interacción con otras personas. Y alguien, aún estando básicamente de acuerdo conmigo, me dirá que los símbolos son también imágenes, músicas, sensaciones,... Sí, imágenes, músicas y sensaciones que no son nada si no se pueden explicar, interpretar (no en un sentido psicoanalítico, sino más en el de Brunner). Lo de los procesos relacionales lo aprendí de Gergen, por cierto.


Josep

Algunas interesantes (en mi humilde opinión) referencias,

Bruner, J. (1986) Actual Minds, Possible Worlds. Cambridge: Harvard University Press.
Bruner, J. (1991) Actos de significado. Más allá de la revolución cognitiva. Madrid: Alianza.
Fernández Christlieb, P. (2004) La sociedad mental. Barcelona: Anthropos.
Fernández Christlieb, P. (2006) El concepto de psicologóa colectiva. México: UNAM.
García Canclini, N. (2001) Culturas híbridas. Estrategias para entrar y salir en la modernidad. Barcelona: Paidós.
Gergen, K.J. (1994) Realidades y relaciones. Aproximaciones a la construcción social. Barcelona: Paidós.
Wertsch, J.V. (1998) La mente en acción. Buenos Aires: Aique.

04 abril 2008

Psicología Colectiva y Socioconstruccionismo: Puntos de Encuentro y de Divergencia


El profesor Pablo Fernández Christlieb, de la Universidad Nacional Autónoma de México - UNAM, visitó hace poco a mi amada Bogotá y tuve el placer de conocerlo en una conferencia que presentó en una de las universidades de la ciudad. Para mi dicha, pude filmar toda la conferencia con mi humilde cámara; ese es el motivo de la borrosidad de la imagen en esta entrada.

Como dato curioso de Pablo Fernández, Josep (co-administrador de este blog) confesó que el profesor Fernández asesoró la tesis de quién luego asesoró la tesis del mismo Josep, me refiero a la profesora de la UAB: Adriana Gil.

Al cierre de la intervención del profesor Fernández, tuve la oportunidad de hacerle una pregunta, la cual quise transcribir a continuación, junto a su respectiva respuesta. Tanto mi pregunta como su respuesta justifican el nombre de esta entrada…

Gerardo G. (o sea yo): Encuentro muchísimas conexiones entre la psicología colectiva y el socioconstruccionismo, pero entonces, a partir de un nombre distinto supongo que tendrán no la misma constitución, sino tanto puntos de encuentro como puntos de divergencia: me gustaría conocer qué puntos de encuentro y qué puntos de divergencia ve entre esta psicología colectiva y el socioconstruccionismo.

Pablo Fernández:Dicho rápido, el socioconstruccionismo plantea un poco el asunto de que la realidad está hecha del lenguaje, y por lo tanto, todo lo que uno diga es en alguna instancia lenguaje, y la realidad que queremos entender de cualquier otra manera, no existe. Entonces uno puede curarse en salud y decir: “Bueno, si yo digo que existe la realidad lo estoy diciendo con palabras, y por lo tanto, está dentro de ellas.” O si digo: “la realidad no existe o no sabe uno que tan real es”…. pues estoy de acuerdo. “Entonces todo conocimiento es un conocimiento inventado”… estoy totalmente de acuerdo. “Y lo que acabo de ver lo inventé”… sí, estoy totalmente de acuerdo. “Y una crítica y una historia de las sociedades es una intelección que uno hace porque esa no es la realidad”… totalmente de acuerdo. “Bueno, lo que tenemos es lenguaje para inventar los mundos y estar contentos”… perfectamente de acuerdo. “Y si no me quieren creer”… ¡estoy de acuerdo! (risas del público)

Dentro de la construcción de mi propia historia, la diferencia que yo vería con el socioconstruccionismo es con dos planteamientos del construccionismo en general. Uno: que todo sea lenguaje; por que concretamente la cuestión afectiva, los sentimientos, me da la impresión que no los puede reducir uno a etiquetas o a versiones. Piense en un afecto pasional de esos terribles: los celos, el demonio de los ojos verdes como dijo Shakespeare al respecto. Que eso sea lo que uno pueda decir… ¡si uno no puede decir nada cuando está en esa situación! Son justo aquello que está más allá de lo que se puede decir… lo que no está dentro del lenguaje. Hay una presencia y una realidad que no cabe dentro del lenguaje. O si uno quiere ponerlo de otra manera: el lenguaje es capaz de producir realidades que no están dentro del lenguaje… tan maravilloso es el lenguaje que incluso es capaz de producir aquello que no es lenguaje. Y entonces a partir de ahí se dice: “¡¿Bueno, qué hace uno con eso?!”

Eso por un lado, y por otro lado: la idea de la realidad construida que se va construyendo poco a poco. Respecto a ese límite que encuentra uno con el acento del discurso del lenguaje como última posibilidad de la realidad, ¿puede uno plantear una realidad que no cabe dentro del lenguaje? Como se dice del papel de la literatura y la poesía: “decir lo indecible”, cuyo ejemplo sería en este momento los celos, pero también, todo el resto de la cultura. Eso de repente no cabe o queda demasiado circunscrito, demasiado empobrecido, cuando uno lo hace meter solamente dentro del lenguaje. Y entonces, en ese sentido, por eso uno plantea mejor el concepto de forma que el concepto de discurso, porque “forma” implica lo que puede uno decir “de una forma”, la que quiera uno: la forma de una pintura abstracta, la forma de los celos, o la forma de una nube. Implica lo que uno puede decir, pero también, aquello que no puede decir. Y además, cuando uno encuentra una forma en los celos, los celos hacen con uno lo que se les antoja, es decir: uno está dentro del propio concepto. En ese sentido la idea de forma me resulta más rica, siendo para nada nueva la idea... creo que esto sería lo que podría decir.

Esas fueron las palabras de Pablo Fernández, y la pregunta que suscitó dichas palabras. Me gustaría saber qué opinas al respecto: ¿Qué ideas del profesor Fernández se conectan con las tuyas? ¿Cuáles se alejan de tus ideas? ¿Qué dudas te surgen al leer sus palabras? O si prefieres contestar: ¿qué sensaciones te generan en el momento al reflexionarlas?

Puedes encontrar algunos de nuestros artículos y publicaciones en:

"What is Matter? Never Mind! What is Mind? No Matter!"

Calambur citado en Toulmin, Stephen (1990), Cosmópolis. Els transfondo de la modernidad. Barcelona: Península. Pág. 207.

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