Al hilo de las últimas aportaciones al blog en la sección de comentarios (Sara ya está trabajando para que se puedan ver más de cinco; gràcies Sara, si no fos per tú no sé que seria d'aquest blog :-)) escribo esta entrada. ¿Hay buenas y malas personas?
Bueno, me quedo un poco turulato con esta cuestión. Yo no juzgo. Pero si que es cierto que tomo decisiones políticas cada día, por tanto morales. Cuando tenía 17 años (o sea anteayer :-)) me leí a Nietszche de cabo a rabo. Y nunca he dejado de leerlo y de inspirarme en él. Lo vengo a decir porque lo de la genealogía de la moral lo tengo bastante clarito. Pero no paso de todo. Cuando inserto en este blog una pegatina de "NO A LA GUERRA" o un anuncio del ministerio correspondiente sobre la VIOLENCIA DE GÉNERO estoy asumiendo una postura moral. Hay cosas que me repugnan incluso a nivel físico, como la guerra o la violencia machista.
¿Veo a un violento -guerra, agresión machista- como una persona? No lo sé. En principio supongo que sí. Pero no tengo por qué alinearme con esa persona. Nadie, ni mi ética ni mi moral ni mis valores, me obliga a hacerlo. Yo tomo mis propias decisiones en cuanto a cómo comportarme y pensar en la vida cotidiana. Sé que nunca participaré en una guerra ni pegaré a una mujer ni a otro ser humano o no humano; y posiblemente eso quiere decir que mi moral (mis valores) no acepta que otros lo hagan.
El tema tiene tela. ¿Los socioconstruccionistas, postmodernos y relativistas somos ajenos a cualquier toma de postura moral?
Voy a complicarlo un poco más. Voy a citar a Tomás Ibáñez, que sabe muuuuuuuuuucho más que yo de estas cosas. Mi amigo, músico y psicólogo Gerard López me criticaba en el fòrum de la UOC que en demasiadas ocasiones citaba otras fuentes, que no daba mi opinión. Y tenía razón. Pero citar también es dar opinión. Por cierto, después de casi dos años he contactado con Gerard a través del feisbuk. Molaaaaaaaa. Gerard: te he enviado una invitación a participar en este blog. ¡Te esperamos!!!
Bueno, vamos a la cita. Forma parte del capítulo "Defensa del relativismo" del libro que referenciaré a continuación. Es un poco fuerte. Abrid vuestras mentes.
"Argumentar en clave relativista conduce a hacer afirmaciones como, por ejemplo, que el acto de poner una bomba y matar a 200 personas no es intrínsicamente malo desde el punto de vista moral. Ese acto sólo resulta despreciable, y totalmente despreciable, desde los valores con los cuales nos comprometemos. Pero esos valores que estamos eventualmente dispuestos a defender con uñas y dientes, no tienen ni mayor ni menor grado de fundamentación última que los valores que esgrimen los terroristas. No son, intrínsecamente, ni mejores ni peores que los valores opuestos.
Decir cosas como las que acabamos de decir, nos asegura, en el mejor de los casos, serios problemas para ser comprendidos, y nos amenaza, en el peor de los casos, con caer bajo la acusación de 'apología del terrorismo'."
Pongo una foto del día en que se presentó el libro de Tomás, durante el IX Congreso de Psicología social, en A Coruña. Desde luego, Ibáñez no tiene la más mínima pinta de terrorista, eh? Es el que está delante de mí (yo un poco más gordito y con el pelo corto) y del profesor e investigador Juan Carlos Aceros (el más alto). También están por ahí Teresa Cabrujas (la primera por la derecha), Lupicinio íñiguez (el tercero por la derecha), Adriana Gil (la de negro con la mochila), Joel Feliu (a la derecha de Lupicinio), Montse Vall-llovera ( a mi derecha),... en fín mogollón de relativistas... ;-)
- Ibáñez, Tomás (2005). Contra la dominación. Variaciones sobre la salvaje exigencia de libertad que brota del relativismo y de las consonancias entre Castoriadis, Foucault, Rorty y Serres. Barcelona: Gedisa.
